28 julio 2007

Las casualidades de la vida
   publicado por Fry

Es realmente improbable que las cosas ocurran como ocurren. El hecho de España sea España, tu casa sea tu casa, hayas nacido como hayas nacido, hayas estudiado lo que hayas estudiado. etcétecera, etc. etc. todo se debe a una infinidad de factores que, si sólo uno de ellos hubiera sido distinto, las cosas no serían como son.

Y como muestra, un pequeño ejemplo. Hoy exactamente se cumplen 12 años desde que mi grupo de amigos quedó configurado, más o menos, como está en la actualidad. La situación ocurrió de la siguiente manera.

Hasta ese momento salíamos los dos grupos de forma individual y sólo nos unía algún que otro vínculo familiar, esa fue la razón por la que acabamos juntándonos para tomar algo, sin más interés que el de compartir una copa. Un amigo, en este caso de mi primitiva cuadrilla, había bebido más de la cuenta, hasta el punto de tener que llevarlo a casa en calzoncillos. Serían las 6 de la mañana. Entre varios lo llevamos y, en un momento de lucidez extrema, decidimos meternos todos los que íbamos en el mismo ascensor. Éramos siete, y en aquel ascensor apenas cabían cuatro. Ocurrió lo previsible y, tras gemir unos instantes, el ascensor bajó por efecto de la gravedad hasta quedar el suelo hacia media altura de la puerta (sujeto por los muelles inferiores).

El cuadro era espectacular. Al principio gritamos, cantamos, bailamos e hicimos todo lo que pudimos para que nos escucharán, pero después de 1 hora encerrados sin signos de salvación y con el axfisiante calor, acompañado de un estado general algo lamentable, decidimos que había que optar por el plan b: salir del ascensor por tus propios medios. Prometo que la empresa no es nada fácil. El cristal se rompe con facilidad, pero cuando apenas tienes espacio para respirar, no es cómo coger impulso para pegar patadas a la puerta. De la manera que sea conseguimos doblar más de lo imaginable la parte inferior de la puerta, rompimos el techo, el espejo trasero y todo cuanto pudimos quitar. Nuestra ropa, excepto los calzoncillos, habían sido arrojados por el pequeño ventanal de la puerta, antes de que tuvieramos que hacer turnos para respirar.

Finalmente el padre del amigo consiguió abrir la puerta del ascensor, con la correspondiente bronca, como no era para menos. Casi dos horas estuvimos pasando calor, agobios y ganas de vomitar, y tras tomarla con el ascensor hasta que no nos quedaron fuerzas en los puños, vimos el aire puro.

Una ocasión como esa merecía ser recordada y aquí seguimos juntos fruto del azar (y del gamberrismo).

He de reconocer que, aún con todo, aquel rato lo pasamos bien. Lo que son las cosas.

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Hola, solo saludaros, soy el autor de la foto del hueco del ascensor, la foto esta tomada desde la puerta de mi casa en Benidorm, un rascacielos de 30 plantas.

Jaime.

De Blogger Jaime, el día martes, 04 diciembre, 2007

1 Comentarios:

  • Hola, solo saludaros, soy el autor de la foto del hueco del ascensor, la foto esta tomada desde la puerta de mi casa en Benidorm, un rascacielos de 30 plantas.

    Jaime.

    De Blogger Jaime, el día martes, 04 diciembre, 2007  

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