27 mayo 2008

Tanto para esto
   publicado por freddd

Decepción. Fiasco. Gran error. Eso es lo que me pasó por la cabeza cuando terminó (por fin) la esperada última entrega de la saga Indiana Jones. Y cada día que pasa, cuanto más analizó lo que fue esta película más se derrumba lo poco que tenía de positivo tras acabar su visionado.
Yo viví las 3 entregas de la saga pasando de la niñez a la adolescencia, en los años 80, época en la que el cine formaba parte de los sueños, donde se transmitía la magia a través de las andanzas de Indi, las aventuras de los Goonies, la navidad de los Gremlins o las bicicletas de E.T. Y todas esas películas llevaban el inconfundible sello de Spielberg. Y la magia se perdió en algún lugar de los años 90.
Esta última parte tiene casi de todo pero no ofrece casi de nada, solo un puñado de escenas cargadas de acción, algunas de buena acción pero que no maquillan la muerte del héroe, y eso que lo salvable de la saga es el propio Indiana precisamente, lo peor sus compañeros de viaje, del que su hijo es lo único medianamente pasable. La acción creíble se ha convertido en casi ciencia ficción, donde un coche puede sortear varias cataratas, un joven puede estar varios minutos con una pierna en cada coche a gran velocidad o puede saltar de liana en liana emulando al mismisimo Tarzán. Por no hablar de una media hora final que es de las peores de la historia del cine con platillos volantes incluidos, de verguenza.
Aún así la película ha gustado a algunos, pero para mi es un fraude y una traición a la memoria de lo que fue Indy. Y como fan de la saga me creo en el derecho de hablar mal de esta secuela y de cagarme en Lucas y en Spielberg, señores, un poco de memoria, esto no es Indiana, el era un heroe, no un superheroe, esto es solo dinero para sus ya de por si acaudalados bolsillos.

Me niego, para mí las aventuras de Indiana Jones siguen siendo una trilogía.

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