12 septiembre 2005

El experimento
   publicado por Fry

Me pregunto, ¿es posible escribir un texto completo, con cierto interés, sin servirse de un símbolo lingüístico del todo común?. De hecho, no existe otro elemento que lo supere en repetición en nuestro modo de expresión. Responderé yo mismo, no, no es sencillo, pero lo convendré. No soy el primero ni el último en pretenderlo, supongo que no soy el único que quiere perder el tiempo, y os puedo prometer que no es un propósito que se solucione de modo inconsciente, como quien fríe buñuelos. Esto sólo se puede concebir después de mucho mucho curro. Todos los términos que busco irrumpen en mi cerebro introducen mi poco querido estorbo.

Dios mío, esto te vuelve histérico. Veréis. Os propongo un simple experimento, por ser vosotros. Reúne en tu mente un texto o un concepto, lo que te brote en este momento, y dilo del modo que lo propongo en estos renglones. ¿Es jodido eh? Lo siento, no es sencillo entender qué es lo que omito en este texto sin poder decirlo.

Pero tened ojo. Después de un tiempo conteniendo inútilmente este signo (es inútil, lo reconozco), te muele, te persigue, se quiere convertir en tu dueño, de ti y de tu cuerpo. Lo ves moviéndose enfrente, quiere introducirse en tu cerebro, se ríe, percibes que el fin no se esgrime lejos, pero insistes en vencer tu pequeño conflicto. En este momento sólo quieres oír entes como e, i, o,... incluso u, ese símbolo poco querido por todos y que en estos menesteres es tu mejor socio..... Nos compondremos con ellos, pero se terminó, no quieres ni un solo sonido perverso del demonio¡¡.

Supone poco tiempo leer este post y es, créeme, excesivo escribirlo. Si por fin lo liquido, después de oprimir el botón, cogeré el teléfono y pediré que estén pendientes de mí, que no me quiten ojo, que me lleven con ellos, y que me internen en un edificio de locos. Después de todo, mis futuros vecinos no creo que se encuentren peor que yo. Ellos, por lo menos, se entretienen disponiendo cinco símbolos.

Que ningún lector se equivoque. Ni el televisor, ni el psicólogo, ni métodos en grupo, ni los novios, ni los conocidos, ni los profesores. En todos los siglos vividos, ningún otro elemento fue mejor que éste, si lo que pretendes es seguir cuerdo y con un cierto equilibrio. Pero hoy todo esto me confunde.

Pero este ejercicio puede ser, después de todo, útil. Me releo y por un momento estoy viendo un escritor culto. He descubierto el secreto del éxito. Que tiemble Reverte¡

Infeliz mundo sin a... Mi reino por un signo¡¡